Somos música

Estándar

Nos entendemos como seres formados por la materia de un cuerpo con el que nos identificamos. Pero ¿Qué es la materia? Según explica la física, es una agrupación de moléculas básicas (en nuestro cuerpo hay principalmente oxígeno y carbono), éstas a su vez están formadas por átomos, los átomos por partículas y éstas se mueven constantemente en un baile en el que hay fuerzas de una energía descomunal (energía nuclear). Estas fuerzas y estas partículas se están aún investigando, no conocemos sus leyes ni tenemos instrumentos para analizarlos. En este baile de partículas somos iguales al resto de la materia, animada o inerte. Todo en el universo es energía que combina partículas y que crea materia. Y la energía se expresa en forma de vibración.

Nosotros percibimos la vibración cuando impacta sobre nuestra piel, en los cabellos o si nos colocamos muy cerca de un altavoz podemos sentirla en la caja de resonancia que forman nuestros pulmones. Y sobre todo la percibimos en nuestro oído, como sonido. Me gusta pensar que el universo -todo entero- se puede ver como una sinfonía de música, la mayor parte de ella no la podemos percibir, nuestro oído no percibe lo mismo que el de un murciélago,  pero sigue estando allí. Partículas vibrando cada una a su frecuencia. Por todo esto decimos cosas como que tal persona me transmite buenas o malas vibraciones, la música emociona, su tono de voz resulta irritante, sintonizo con tal persona o vibro con tal emoción, etc. Lo decimos intuitivamente, yo no sé si esto se ha medido y estudiado científicamente. También nuestro cuerpo físico se puede ver como una pequeña sinfonía de frecuencias,  se dice que cada órgano de tiene su propia música. Incluso esta música puede cambiar en función de si el órgano está sano o enfermo.

La OMS ya reconoce la musicoterapia, pero más que una técnica de sanación se entiende generalmente como una ayuda que proporciona simplemente bienestar. No creo que nadie dude que el bienestar y el optimismo contribuyen tremendamente a la sanación, más a veces que los propios fármacos. Si no ved el documental de Punset en Redes: El poder del efecto placebo. Personalmente me pregunto hasta dónde llega el poder curativo del sonido. Ahora escucho que hay frecuencias que son curativas, que hay quien compone una música específica con la que puede sanar tu cuerpo, que determinados tonos pueden afinar tus chacras y armonizar todo tu cuerpo (eso se puede sentir), compruebo las fascinación y la calma que trae el sonido de un cuenco tibetano a casi todo el mundo. Y digo ahora, por no decir que toda la vida se ha oído el poder de encantamiento de las palabras y de la magia de los cantos de los chamanes, del poder de los mantras, pero no entremos en eso tan explotado por fantasías y tan debatido por la ciencia. Yo me pregunto por qué no se investiga más, cuánto mejor no sería tratar un tumor con música en vez de con radioterapia.

Cuando empecé a meditar la música me ayudó a abstraerme y centrarme. Me gusta mucho la música y me parece maravilloso explorar la capacidad que tiene de hacernos sentir bien. Ahora la contemplo con más respeto, no es solo una diversión. Veo en ella una herramienta poderosa para el bienestar y la sanación. Intento escuchar más de lo que perciben mis oídos, escuchar mi cuerpo, los latidos de mi corazón, un paisaje, una emoción…

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