Mi maestro interior

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Como supongo le habrá pasado a mucha gente, yo pase por días oscuros de apatía y desesperación. Son días difíciles en los que no te quieres ver y de los que deseas salir cuanto antes. Es cuando te encuentras dominado por tus temores más profundos, tus demonios personales, temes la locura. Sin embargo, es precisamente de esas vivencias que uno construye su fortaleza y da forma a esos pilares de conocimiento que forman nuestro carácter, nuestra forma de ser.

Uno de los míos tiene que ver con la soledad, llegué a entender que uno no posee nada ni a nadie en la vida, solo tiene compañeros de viaje. Que igual que nacemos, vivimos y morimos solos. Y que aunque puedas tener la inmensa fortuna de contar con amigos del alma, también puede pasar que en ese momento crucial de tu vida en el que sientes que necesitas su apoyo, simplemente no los localizas o están ocupados. Desde hace años he aceptado esta idea y me ha servido para hacerme mas fuerte, ha sido un leit motiv de mi existencia, pero la vida me ha sonreído presentándome una melodía nueva y mas dulce.

Hay muchas formas de meditar, yo he conectado con la que enseña Avihay: entrar en el corazón y expandirte en él. En ese espacio he encontrado amor, plenitud, sabiduría. Muchos le llaman el maestro interior, otros hablan de inconsciente, guías, Ángeles… Cada cual según su experiencia o su necesidad, pero carece de importancia la etiqueta o la descripción. Lo importante es esa sensación de que mi ser abarca más de lo que experimento a través de mi cuerpo y que cuando lo necesito puedo buscar esa quietud y esa paz, allí no se siente la soledad. No quiero decir que no haya momentos oscuros o de duda, que los hay. Entonces se necesita más dedicación y constancia para llegar al espacio del corazón. Pero los momentos de conexión son una experiencia poderosa y ahora pesan en mí sentir más que las experiencias anteriores, ahora siento que no estamos nunca solos, ni siquiera cuando morimos. Simplemente porque nuestro ser es mucho mas que el cuerpo y que nuestra persona, pero estamos tan atentos a todo lo que experimenta nuestro cuerpo que dejamos de percibirlo. Tampoco digo que debamos olvidar el apoyo y cariño de los amigos, muy al contrario hay que disfrutar de ellos todo cuanto sea posible sin ser para ellos una carga, asumiendo nuestra responsabilidad en nuestro cuidado.

Yo le llamo mi maestro interior. Conecto con el a través de la meditación, pero me basta saber que está ahí para consultarle cuando lo necesito, respirar, calmarme un momento, dejar que la respuesta venga del interior, sin meditarla, como si fuese una inspiración. Para mi es conectar con una fuente de conocimiento profundo, atemporal y no me cuestiono si está en mis células o viene de un archivo akáshico. Está y por ahora eso me basta.

Me da una inmensa tranquilidad saber que aunque yo no tenga respuestas para todo en la vida, no necesito más que mirar en mi interior para encontrar ayuda. He aprendido a confiar en mi maestro interior. Sé que hay pruebas duras a las que uno tiene que enfrentarse solo, pero no tengo miedo, porque también se que finalmente acudirá y será mi consuelo, mi apoyo y mi guía.

 

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