Cultivar la paciencia

Estándar

La paciencia es la virtud que nos permite vivir sin sufrimiento una situación presente que no es la que deseamos. Hay por tanto tres elementos básicos en la impaciencia, por una parte están el objetivo que queremos alcanzar y la intensidad del deseo por alcanzarlo. Tanto mayor es la distancia que nos separa del objetivo, tanto mayor es el deseo por alcanzarlo, mayor es la impaciencia y el sufrimiento que conlleva. Y el punto central es tercer elemento, nuestra situación actual, el momento presente.

Naturalmente quien tiene hambre quiere comer, quien tiene un problema quiere que se resuelva, el enfermo quiere salud, el preso quiere la libertad, etc. Pero aún en una situación de confort podemos desear lo que no tenemos, una pareja, un don, viajar, conocer cosas nuevas. No nos conformamos y eso no es necesariamente malo, si está dentro de un orden. Buscamos el bienestar, buscamos completarnos, aprender, crecer, experimentar. Lo contrario sería el conformismo, el estancamiento. Lo malo de la impaciencia para mi es cuando nos arrastra y nos lleva a no vivir o no aceptar el momento presente.

También es verdad que a veces el presente duele y empuja a proyectarnos en el futuro ansiado. Pero es que el presente es como es, hasta allí hemos llegado por algún motivo y ya no podemos cambiarlo, porque en el cambio mismo está ya el futuro, cuando cambiamos algo ya hemos pasado a una nueva situación, ya el presente es otro. Nada es inmutable, todo está en continuo movimiento, sin embargo a veces nos proyectamos hacia ese objetivo que deseamos con tanta intensidad que perdemos de vista el presente, perdemos la capacidad de vivir en el ahora. Y, bien sea de confort o de dolor, el ahora es lo que lo único que tenemos para vivir, es nuestra realidad.

Si pienso en lo que sería para mí la situación ideal, me imagino en un estado similar al meditativo, plenamente consciente del ahora, contemplando con serenidad todos los elementos que componen la situación del momento presente, sintiendo las emociones que fluyen, poniendo orden en todo aquello que se precise ordenar, aceptando lo que no soy capaz de cambiar y encontrando en medio de todo ello un centro de equilibrio y de paz. Desde este centro de equilibrio y paz, contemplar el horizonte deseado simplemente para trazar el camino que prefiero, el que deseo transitar y vivir.

La paciencia es esa virtud necesaria para experimentar esta situación ideal, la que nos permite aceptar el momento actual, soportar o solucionar los problemas, reconocer y gozar de las bendiciones y proyectarnos hacia el futuro deseado con naturalidad. La paciencia me parece una virtud fundamental para gozar de la vida.

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Un comentario »

  1. Bonita reflexión sobre la paciencia. Me temo que la corriente actual en nuestro mundo va en sentido contrario: esperamos y queremos la inmediatez. Las tecnologías actuales ayudan a conseguir esa inmediatez. Me parece que cada vez tenemos menos paciencia.

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