Tiempo de cambio

Estándar

En algún sitio he visto la vida representada gráficamente en forma de un semicírculo, como un arco iris. Al principio se sube y llegando a la mitad comienza la bajada. Yo ya he pasado ese punto álgido donde comienza el suave descenso y no lo llevo muy bien.

En mi vida tienen una parte importante las actividades físicas. Aunque mi cuerpo no esté muy bien dotado para ello, siempre he disfrutado del deporte y de las actividades al aire libre, especialmente de las relacionadas con el agua. Por eso, cuando los médicos me recomendaban que me olvidase del agua o de las actividades deportivas, para hacer solo las meramente terapéuticas, lo sufrí como un trauma. Lo llamé el tiempo de las renuncias. Sentí que había cruzado un meridiano, me vi cayendo por la curva del descenso. Para consolarme de las pérdidas me aficioné a la moto, emoción asegurada (Vsss).

El otro día, caminando por un tranquilo bosque, me tuve que detener a causa de un dolor; aproveché para meditar un ratito al aire libre, en compañía de unos árboles espléndidos. Desde la quietud de mi corazón llevé mi atención a ese dolor, sintiendo el tremendo peso de la tristeza que allí se había acumulado, presionando mi pecho. Lo relacioné claramente con ese tiempo de renuncias, cada renuncia un golpe de tristeza en ese punto. Lloré al sentir tanta tristeza y lloré por haberme tratado tan duramente sin ser consciente de ello. Me entregué al mantra del Ho’oponopono para liberar esa parte de mi cuerpo de la tristeza y el dolor.

Que cierto es que condicionamos nuestra mirada a eso que queremos ver. Miro a mis mayores y siento tristeza, pero no es su tristeza, es la mía. Ellos me han dado lecciones de superación, aprendizaje, han asumido retos y cambios a pesar de los años. También yo, a pesar de las limitaciones físicas, he emprendido proyectos ilusionantes y me siento con ganas de hacer más. ¿Por qué entonces la tristeza?

Ya no quiero volver a usar la expresión ‘tiempo de renuncia’, no tengo ningún sentimiento de pérdida. Al contrario, ahora que he pasado de ese punto a los 90 grados quiero hablar de Tiempo de Cambio. Es un cambio porque la madurez me ha traído un conocimiento que no tenía y ahora quiero experimentarlo plenamente.  Me abro a la vida, me abro a crecer, a aprender y amar al máximo. He cambiado y es maravilloso.

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