Reconocer los méritos

Estándar

Hoy me gustaría comentar mis reflexiones sobre el sentimiento de abatimiento en el que caigo cuando veo que las cosas me cuestan más trabajo del que pensaba, o salen mal. Reconozco que está en mi carácter ser así de exigente, cuando las cosas no resultan como yo esperaba, muy a menudo me desanimo, me enfado, me atormento…

Observo que hay gente más relajada que no se preocupa tanto del resultado o que incluso es capaz de sentirse bien a pesar de todo, quizás porque piensan que hicieron lo posible o porque culpan a las circunstancias ajenas, o simplemente piensan ‘mañana saldrá mejor’. Me parece muy interesante este matiz positivista.

He probado a hacer el ejercicio de detenerme y analizar la situación cuando me viene ese sentimiento de desánimo, detenerme y considerar el trabajo realizado, lo que he aprendido en el proceso, el logro alcanzado aunque sea parcial, las alternativas para el futuro. Lo cierto es que es muy gratificante disfrutar de ese vaso ‘medio’ lleno, reconforta mucho. Requiere también una buena dosis de desprendimiento, hay que relajar las expectativas, permitirse llegar a menos.

Es como subir una montaña, puede que en un principio me haya marcado el objetivo de llegar a la cima pero por alguna razón no lo consiga. Mi reacción inicial podría ser sentirme mal, juzgarme por ello y atribuirme calificativos de débil, incapaz, cobarde, tendría que haberme esforzado más. Pero si me detengo y pienso, puedo intentar analizar la situación más fríamente, quitarle pasión, por ejemplo ¿qué le diría a alguien que estuviese en esta misma situación?. Yo me diría: Bien, hubiese deseado llegar a la cima, pero lo cierto es que estoy aquí en el camino y eso ya es mucho: conseguí la oportunidad de intentarlo, he llegado hasta donde he podido y eso lo he disfrutado bien, he ganado en experiencia, etc.

Ahora que llevo un tiempo en la práctica de reconocer mis méritos y evitar los juicios, me doy cuenta de la vida así es mucho mejor. Me alegro de haber aprendido a valorarme más constructivamente. Uno se siente más satisfecho, más contento con la vida, más animado a perseverar en el esfuerzo. Tengo que reconocer que sienta muy bien valorar los méritos propios y concederse el reconocimiento justo por lo conseguido. Incluso mirar al pasado y valorar lo que he conseguido en mi vida, me parece muy importante, es que aporta una perspectiva tan interesante y tan distinta.

Y ahora que no soy tan exigente y me permito que las circunstancias me lleven a un punto distinto del que yo esperaba, aún me cuestiono. ¿Quizás hay un por qué para estar aquí y no donde yo esperaba? Ummm… esto es tema para otra reflexión 😉

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