Sentir el cuerpo

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Nuestro cuerpo: nacemos en él. Sentimos, experimentamos, aprendemos, amamos, vivimos a través de él. Conocemos su anatomía, pero está lleno de misterios. Empezando por el misterio mismo de la vida, ese soplo divino que convierte la materia inerte en vida.

Algunas personas recuerdan de pequeñas haber necesitado un período de adaptación al cuerpo y al mundo, como si sintieran no pertenecer a este mundo, conozco algunas que incluso de adultas tienen ese sentimiento. En mis recuerdos yo me veo siempre identificándome con mi cuerpo físico. Me gusta disfrutar con él, los placeres de los sentidos, el ejercicio físico. Pero me doy cuenta de que hay dos cosas importantísimas que no he aprendido hasta ahora y que necesito aprender y practicar: sentir y amar mi cuerpo.

Sentir el cuerpo, que no es lo mismo que sentir con el cuerpo. Creo que he aprendido a usar mi cuerpo como una herramienta, un vehículo, una máquina con la que me identifico. Desde mi cuerpo he vivido proyectándome en el exterior, aprendiendo a usar mis sentidos para ver, oír, etc. el mundo que me rodea. Incluso durante años de practicar yoga, solo he comprendido cómo el yoga activa, ejercita mi cuerpo. A todo esto le llamo yo sentir -con- el cuerpo. Digamos que lo entiendo como eso que ocurre en un plano físico, de músculo y piel hacia fuera.

Sentir el cuerpo es un cambio de foco, giro de 180 grados para mirar hacia adentro. Sentir cómo se mueve el aire en mi interior, qué lo provoca, los cambios sutiles de humedad y temperatura, los efectos en el resto de los órganos y el cuerpo. Sentir el corazón, los latidos, como sube y baja su frecuencia, sentir el pulso en el cuello, la cabeza… Sentir la colocación de los huesos, si hay tensión en algún músculo, si mi postura es equilibrada o forzada. Si me proyecto hacia delante o atrás, a un lado o a otro.

Y aún más, el aspecto emocional. Comprender que el cuerpo no es indiferente ni está separado de la forma en que sentimos, de hecho cada vez tengo más claro que nuestro sentir modela el cuerpo, tanto como nuestra que postura física expresa nuestros sentimientos. Está profundamente interconectado. Así puedo aprender a sentir cuál es la emoción que se relaciona con una determinada sensación física. O cómo usar mi cuerpo para provocar un determinado sentimiento. Lo hacemos mecánicamente porque nos lo han enseñado: bebe agua para calmarte, pero es mejor aprender a sentirlo en el propio cuerpo.

El cuerpo es nuestro vehículo en la vida, deberíamos estarle más agradecidos. Sin embargo esa es otra asignatura que necesito reaprender. Agradecer y amar al cuerpo. Escucharlo, cuidarlo a nivel físico y a nivel emocional o sutil. No enfadarme con él cuando está enfermo o lesionado, entender que ese puede ser el efecto que yo le he provocado. Aprender a amar las cicatrices, arrugas, canas, lesiones, porque son el efecto de vivir.

Algunas disciplinas del yoga hablan de someter al cuerpo, yo prefiero amarlo. Quiero darle un abrazo a mi cuerpo y darle las gracias. Por ser como es y permitirme experimentar la vida.

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