Cómo elegimos no amarnos

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En enero escribía sobre la necesidad de aprender a amarse a uno mismo. Recientemente Avihay me ha sorprendido planteando un enfoque muy distinto cuando dijo que “elegimos la manera de no amarnos, inconscientemente”. Parece extraño, incluso tonto que seamos capaces de maltratarnos así, pero pensando un poco en ello, es bien cierto.

Cada uno de nosotros tiene sus complejos y sus traumas asumidos, sus demonios conocidos, sus adversarios habituales, las dificultades de cada día; aquello que nos hace ver la vida como un camino de sufrimiento. Todo eso configura la manera en que nos entendemos y nos conocemos: somos así porque quizás lo llevamos en la herencia genética o kármica, porque la vida y las circunstancias nos han hecho de esta manera. Quizás decimos que es nuestro carácter, nuestra forma de ser.  Pero,  ¿tiene que ser así siempre? Vale la pena cuestionárselo, la alternativa es cambiar el camino de sufrimiento por un sendero armonioso y bello.

Creo que hasta cierto punto somos conscientes de lo que somos y en ese grado podemos cambiar un poquito. En lo que somos inconscientes, tenemos que aguardar la oportunidad de aproximarlo al consciente.

También creo que nuestra capacidad es infinita, pero toma su tiempo liberarse de las creencias y complejos con los que nos identificamos. En lo que sí podemos actuar con claridad y contundencia es en la manera de afrontar esas limitaciones. Ahí es donde enlazo con lo que nos dijo Avihay. Me explico con algunos ejemplos:

El pensamiento de que soy así y no puedo cambiar, es una manera de no amarnos. No es necesario darle la vuelta a la tortilla, pero algo se puede hacer siempre, un gesto, una intención, un pequeño paso cada día. No para cambiar, para aprender. Así nos amamos.

Si creemos que la vida es sufrimiento, elegimos no amarnos. Porque hay de todo en la vida, uno encuentra siempre aquello en lo que fija la intención. Elije la confianza, la alegría, la belleza, el amor. Siempre lo encontrarás.

Cuando nos atormentamos por una situación indeseada, o un conflicto que parece no tener solución, estamos insistiendo en no amarnos. Haz lo que puedas, acepta lo que aún no sabes cambiar y no te ancles en el problema, avanza y vive con alegría.

Todos estos consejos, esta perspectiva se entienden mucho mejor cuando los vemos en otra persona. También nos resulta más fácil entregar el amor que tratarnos con amor. Por eso yo utilizo esta herramienta, si veo que no  me estoy amando pienso en mí como si fuese otra persona. Procuro verme desde fuera, con otros ojos. E insisto en darme el amor, sin abreviar ni escatimar gestos.

Elijo tratarme con amor. Gracias Avihay

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