La meditación

Estándar

Meditar es uno de los tesoros más valiosos que he encontrado en el camino. Empecé meditando para intentar desconectar del día a día, de la vorágine de la vida, para parar la mente un poquito y descansar. Tal como dice Avihay, yo también entré en la meditación para desconectar de la vida, para terminar descubriendo que es precisamente la meditación lo que me conecta con la vida, más que cualquier otra cosa.

¿Cómo es eso posible? Creo que es porque cuando desconecto todo eso que configura mi quehacer diario, conecto con lo que realmente siento que soy . Es difícil de explicar, por una parte cada cuál tiene una experiencia personal y particular de lo que es la meditación. Por otra, es como intentar explicar el mar a alguien que no lo ha visto nunca; no se puede transmitir un mundo de sensaciones y experiencias nuevas a quien no las ha vivido previamente y que por tanto desconoce. Voy a intentar contar cómo lo he experimentado yo.

En una primera etapa, meditar era un momento de calma, disfrutar del silencio y la tranquilidad, o al menos intentarlo. Dejar que los pensamientos y los sentidos pierdan protagonismo, como nubes pasajeras, no involucrase, no juzgar, simplemente ser. Relajar mente y cuerpo. Eso por sí solo ya me parece maravilloso, pero hay más.

Trabajando con la respiración y llevando la atención al interior de uno mismo, se empieza a sentir el espacio interior. Y no está vacío, hay un mundo diferente, de imágenes y sensaciones, como cuando uno empieza a soñar, pero estando plenamente consciente. Sin dejarme llevar por lo que aparece, manteniendo el anclaje en ese centro de serenidad alcanzado, contemplo aquello que se manifiesta en mi interior, como un espectador que contempla una película. Esa experiencia me da perspectiva de la vida y paz.

Cuando ese espacio interior ya me es familiar, empiezan a caer velos. Más que reconocer lo que soy, empiezo por entender lo que no soy. Con una sensación profunda de claridad y sabiduría interior, decido que ya no deseo seguir manteniendo ideas y costumbres con las que no me identifico. Eso se traslada a la vida cotidiana de forma prácticamente inmediata, cuando el entendimiento viene del interior resulta fácil.

En algún momento se produce un fenómeno típico, lo llamamos la apertura del corazón. Súbitamente sientes que tu pecho explota con un calor, una luz y una emoción incontenibles. Sientes un amor inmenso brotando del pecho, sólo puedo compararlo a la sensación de abrazar un bebé recién nacido. A partir de ese momento entiendo lo que es sentir el corazón y expandirlo. Entiendo que el amor es mi auténtica realidad, mi naturaleza.

Os dejo unas palabras de Sri Nisargadatta Maharaj, del libro “Yo soy eso” que a mi entender lo resumen maravillosamente:

“Nosotros conocemos el mundo exterior de sensaciones y de acciones, pero de nuestro mundo interior de pensamientos y sentimientos sabemos muy poco. El propósito principal de la meditación es devenir consciente y familiarizado con nuestra vida interior. El propósito último es alcanzar la fuente de la vida y de la consciencia.

Incidentalmente, la práctica de la meditación afecta profundamente a nuestro carácter. Nosotros somos esclavos de lo que no conocemos; de lo que conocemos somos señores. Cualquier vicio o flaqueza en nosotros mismos, cuyas causas y funcionamientos descubrimos y comprendemos, los vencemos por el conocimiento mismo; lo inconsciente se disuelve cuando se trae a lo consciente. La disolución de lo inconsciente libera energía; la mente se siente adecuada y se torna calmada”

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