Oír el cuerpo

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No está mal darse un regalo de vez en cuando, para cuidar este cuerpo maravilloso que tenemos y agradecerle los servicios prestados. Además, es tan placentero 🙂

Rosa da unos masajes terapéuticos maravillosos, un ambiente tranquilo, música agradable, sólo hay que relajarse y dejarse tratar. Con el Shiatsu va trabajando esos canales de energía que recorren el cuerpo.  Mediante una relajación profunda, en ese estado de duermevela,  puedo percibir las sensaciones que me transmite mi cuerpo. Es curioso y sorprendente; prestando atención a esos mensajes, observo que cuando trabaja en mi pierna izquierda me vienen imágenes de vitalidad, energía, alegría por la vida, disfrutar. Cuando pasa por mi brazo derecho acuden preocupaciones relacionadas con el trabajo, los quehaceres diarios. En el brazo izquierdo, las cuestiones familiares y de amistades.

Está claro, el cuerpo es un reflejo de lo que somos y de como vivimos. Yo no lo sabía, porque en nuestra cultura y nuestra educación no le prestamos esa atención. Lo utilizamos como si fuese un electrodoméstico más, sólo que de algunas piezas no tenemos repuesto… aún. Pero es un organismo vivo, inteligente y sensible; no es una máquina al servicio de la persona (ese ente abstracto), es una extensión de la persona. ¿Estoy diciendo algo obvio? No lo será tanto cuando no lo cuidamos adecuadamente ni sabemos prestarle la debida atención.

Si me fijo bien, la manera en que camino dice mucho de cómo entiendo la vida. Yo por ejemplo, tiendo a anticiparme a los acontecimientos, proyectarme en el futuro. Por eso adelanto el cuerpo y la cabeza, a veces incluso proyectando las costillas hacia delante. Una postura equilibrada, en la vertical, no solo estabiliza mi cuerpo sino que además me hace consciente del presente, me hace estar más en el momento actual. De esta manera interactuamos con nuestro cuerpo.

Mente-cuerpo, cuerpo-mente, si son dos órganos del mismo ser, debemos aprender para que se entiendan y comuniquen mejor. Estar a la escucha; si hay una molestia, analizar la situación actual en la vida, qué puede estar provocando ese malestar, acaso una postura, un sentimiento, un recuerdo… Y al contrario, mantener una actitud física acorde con lo que vivo: si necesito calma, respiro profundamente; si necesito energía me estiro y respiro más, si necesito alegría sonrío, para la perspectiva busco un paisaje de horizonte lejano…

El yoga es una buena escuela para eso, si se entiende bien. Yo llevo más de 10 años en eso y empiezo a entenderlo ahora. Decía Iyengar “Los ojos son las ventanas del cerebro; los oídos son las ventanas de la mente”. Aprendamos a vivir desde esa perspectiva, seamos más conscientes de lo que nos transmite el cuerpo y de lo que provocamos en él. Llevemos a la vida diaria esa bella palabra: Armonía.

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Un comentario »

  1. ¡¡Gracias!! es una gozada poder dar shiatsu cuando con quien estas ,se entrega de la manera que tú lo haces. No sólo “doy”, también recibo esa energía, esa paz, esas respuestas del cuerpo cuando pongo mis manos . Totalmente gratificante.

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