La comunicación

Estándar

La paradoja de estos tiempos es que con los medios tecnológicos que tenemos, donde estamos permanentemente interconectados y de forma casi instantánea, la comunicación funciona mal.

Oí una frase que decía que, en general cuando escuchamos lo hacemos para mejorar nuestros argumentos, no para entender; desde luego reconozco que eso a mi sí que me pasa. En una conversación normalmente presto más atención a mis propios pensamientos y sensaciones; comunicar, tal como hago a menudo, supone intentar expresar eso que está en mí para que lo entienda el otro. Y cuando escucho al otro, normalmente “traduzco” rápidamente lo que me dice a algo que yo ya conozca. Esta forma de comunicación no creo que sea sólo la mía, creo que está generalizada. De esta manera resulta que a menudo una conversación es un intercambio de pareceres lleno de suposiciones, prejuicios y malos entendidos; no hay entendimiento ni comprensión verdaderas.

Y leer, ¿cuánta gente es capaz hoy en día de leer más de 10 páginas seguidas y atentamente? Resulta cansado y aburrido ¡Si cada vez vamos más al tweet! 140 escuetos caracteres.  Sobre la información: podemos conocer de forma prácticamente inmediata lo que pasa en cualquier parte del globo, ¿pero sabemos realmente lo que pasa en el mundo?, o en nuestro país, o en nuestra cuidad, o en nuestra casa.  Yo, cuanto más lo intento, más difícil me parece, hay un exceso de información y casi toda está intencionadamente manipulada y seleccionada.

La práctica de las terapias sutiles en los cursos de Avihay me enseña que hay una comunicación diferente. Empezando desde el respeto al otro ser, pidiendo permiso para establecer una conexión de corazón a corazón, abriéndonos a la percepción de mensajes sutiles, inconscientes, vibraciones, emociones. Escuchando sin juzgar, analizar, involucrarse, incluso sin comprender, sólo conectar, empatizar, compartir. Para luego soltar y armonizar. Es un proceso muy bello y enriquecedor para ambas partes, casi siempre termina en un abrazo.

¡Vaya diferencia! No digo que tenga que ser siempre así… no sé, no me imagino una comunicación así con el policía que me pone una multa absurda, con el alcalde de mi pueblo o con el que está en el mostrador del banco. De lo que no me cabe ninguna duda es que algo nos estamos perdiendo en la comunicación tal como es hoy, entre personas y en los medios. Y desde luego, los profesionales de la comunicación y la prensa deberían reconsiderar sus métodos y objetivos, sigue habiendo profesionales maravillosos pero la tendencia general es penosa.

Mi camino me lleva ahora a replantearme la comunicación, más allá de los roles: policía-conductor, empleado-cliente, vecino, compañero o pareja. Con las precauciones necesarias, intento ver a la persona, escuchar para entender y, dependiendo de las circunstancias, de la proximidad afectiva con la persona, activar un hilo de luz de corazón a corazón.

Cambia mucho así: me doy cuenta del constante e innecesario enfrentamiento que mantenemos tanto en cuestiones cotidianas como en el trabajo, por no entendernos bien, por no saber valorar en el momento nuestras necesidades, ni entender las del otro, como se propone en la CNV (Comunicación no violenta, Marshall Rosenberg). Punset lo explica muy bien aquí.

Comunicar mejor me ayuda a amar mejor a mis seres queridos, a relacionarme mejor con la sociedad y el trabajo, entender cuándo vale la pena conectar mejor o cuándo es preferible evitar el contacto. Estoy practicando, aprendiendo, pero intuyo que este cambio me va a proporcionar grandes alegrías y mucha comprensión.

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