El proceso de sanar

Estándar

Hoy me siento triste y así me voy a quedar hasta que tenga clara la razón. Llevaba días con ganas de volver a uno de los talleres de Avihay, hace ya tiempo que terminé el curso de TDA, pero me apetecía recordarlo. Como ya sabemos, no pasan las cosas porque sí y en este caso tenía que acudir porque hay algo importante que tengo que aprender, ahora lo se.

La práctica consistía en la Terapia Integrada del Alma, así lo llama Avihay. Muy brevemente contado, consiste en trabajar con algún problema físico o emocional, haciendo que pase por ese canal de energía que recorre nuestro cuerpo de abajo a arriba, como la columna vertebral. En cada punto de energía que se encuentra en ese canal, lo que conocemos por chacra, aprovechamos para respirar, sentir, enfocar, abrazar, liberar, trascender y finalmente conectar con el Ser. No voy a profundizar en el procedimiento, ni en el problema en cuestión que estaba trabajando, lo que quisiera compartir con vosotros es que en la práctica del proceso, me di cuenta de cuánto me cuesta pasar por todos los pasos, es que no lo hago, me los salto ¡Que pereza!, con lo fácil que es simplemente meditar y entrar en la paz interior. Me di cuenta de que de esta manera, envuelvo los problemas en amor y los dejo pasar, eso parece bueno porque uno se siente bien. Pero da igual si los envuelves en una nube de amor o los escondes debajo de la alfombra, los problemas que no integras se quedan sin resolver. Y afectan, aunque uno no sea consciente de cómo.

La tristeza viene de que mi gran amiga la meditación, la que me ha traído tantos cambios y tanta paz, la veo ahora como ese refugio dorado donde yo me he estado escondiendo de los problemas. Ya que la terapia con Avihay me ha traído luz sobre este punto, no puedo seguir engañándome. En conciencia entiendo que antes de entrar en ese espacio dorado donde me lleva la meditación, debo pasar por el proceso de examinar mi situación consciente, los acontecimientos del día, los sentimientos, las preocupaciones, las molestias físicas y atenderlo todo como corresponde. Por ahorrarme estos pasos, me he estado privando también de la oportunidad de aprender.

Me viene a la mente un texto de Emilio Carrillo en su libro “El transito”, en el que explica que el hombre es un ser muy evolucionado, capaz de expresar un abanico enorme de miserias y alegrías. Por eso el Ser se encarna en él, para experimentarse. Mensaje entendido. Ya no vale escurrir el bulto y evadirse en el confort del Ser. Yo ya lo sabía, de tantas y tantas veces que lo habré leído y escuchado, pero no era consciente de que lo estaba haciendo.

A pesar de la tristeza, sigo sintiendo una profunda gratitud por la práctica de la meditación. No siento que me haya defraudado ni mucho menos engañado, he sido yo quien la ha utilizado con el único propósito de simplemente descansar. Es mi libertad usar la herramienta como desee, pero ahora deseo profundizar más. Qué curioso que esto me ocurra justo a continuación del post anterior, ‘Expandir la conciencia’. Es precisamente lo que siento, sigo ampliando mi conciencia.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s