Mi camino del alma

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Recientemente estuve en la reunión de fin de curso de la nueva promoción de TDAs con Avihay. Fue muy emocionante ver a los que han terminado el primer curso, compartir experiencias y recordar esas sensaciones. La sorpresa al reconocer cómo nos ha transformado el curso, la estrecha relación que se crea entre compañeros de curso. Las ganas de abrirse al mundo y seguir experimentando, aprendiendo, comunicando y compartiendo una forma de entender la vida que nos enriquece como personas, que nos trae confianza, paz y bienestar.

Cuando reflexiono sobre mi propia transformación distingo tres lecciones esenciales que quisiera compartir ahora con vosotros. La primera es que yo no soy, como antes pensaba, solo mi cuerpo y mis circunstancias. Soy mucho más que eso. Al expandir mi conciencia mediante la meditación, desaparece la limitación física, siento que mi ser se disuelve en un espacio no sujeto a formas o tamaños, ese ser habita mi cuerpo pero también interactúa con mi entorno. Al experimentar diferentes estados de conciencia que me hacen viajar en el tiempo y el espacio, desaparece la identificación con mi personaje actual. Lo que siento que soy ahora, se abre a una existencia que abarca mucho más que mi cuerpo físico y la experiencia de mi vida actual.

En segundo lugar, mediante las prácticas comprendí que mis experiencias, emociones, sentimientos, no eran muy distintos de los de mis compañeros. De hecho se produce una conexión tan sutil y profunda que finalmente entiendo que formamos todos parte de un mismo sistema, un mismo ser, de una misma esencia. Poco a poco esa sensación se expande hasta abarcar incluso a las personas que no son tan próximas ni tan afines a mí. Se crean una sensación de unidad con todo lo que es parte de la creación y de la vida misma.

Por último, la expansión de la conciencia y la sensación de unidad con todo lo manifestado en la vida, me llevan a percibir las cuestiones de mi vida ordinaria de una forma mucho más liviana. Mi vida no ha cambiado a nivel práctico, sigo haciendo el mismo trabajo, compartiendo la vida con mi familia y las mismas amistades, con algunas incorporaciones nuevas, mantengo las mismas aficiones, etc. Pero todo eso que hago ya no es mi vida, son sencillamente las cosas que elijo experimentar durante este ciclo vital. Las circunstancias de la vida pierden peso, si hay crisis, si ocurre algún accidente, alguna dificultad, me es más fácil de asumir. No siento el sufrimiento como algo inevitable, ni tampoco me obsesiono con perseguir la felicidad. Simplemente me entrego a vivir la experiencia de la vida disfrutándola a cada momento, tal y como es, perfecta en cada instante. Intentando comprender qué me aporta, cuál es la enseñanza que me trae.

Estas tres lecciones son para mí un tesoro, una bendición que ha transformado mi vida. Escribo este blog con la intención de compartirlo con vosotros, consciente de que por mucho que quiera no puedo entregaros mi experiencia, es que no sirve de nada, porque no es cuestión de comprender, creer o tener fe. Cada cuál por sí mismo tiene que recorrer su camino y aprender de sus propias experiencias. Si solo te sirve para orientarte o animarte, recordar tus propias experiencias o disfrutar compartiendo las mías, me alegraré mucho.

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  1. Pues sí, no lo dudes, disfruto compartiendo tus experiencias en este blog, leyendo “lo que te sale del alma”, que efectivamente nos une a todos los que formamos el universo. GRACIAS por tus textos. Un fuerte abrazo.

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