La meditación con apoyos

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A lo mejor parece por el titulo que hoy el tema va de lo que nos sirve de ayuda para meditar: una música relajante, un espacio tranquilo. ¡Casi!, pero en realidad vamos a comenzar por hablar de lo contrario: los obstáculos, las dificultades o resistencias que encontramos para la meditación. Es normal que cuando empezamos a meditar nos encontremos con obstáculos, me refiero a ese ruido que distrae, esa molestia de la espalda o la cadera, un picor en la garganta, el torbellino de pensamientos que no cesa… ¡Tantas dificultades! ¿Que tal si utilizamos esos obstáculos como apoyos a la meditación?

Esa es la interesante propuesta que leí en el libro La alegría de vivir, del renombrado maestro budista Yongey Mingyur Rinpoché. Al principio me sorprendió la idea, me pareció contrario a lo que espero de la meditación, mi deseo de armonía, paz. Luego recordé que ciertamente se parece mucho a otros planteamientos que ya había practicado antes, como por ejemplo enfocarme en los pensamientos y en el espacio que hay entre un pensamiento y otro, o también respirar a las molestias físicas. Es la misma idea, pero más ampliado.

Simplemente, en cualquier momento de la meditación en que pueda surgir cualquier sensación, emoción o idea que turbe mi calma, en vez de incomodarme por ello, simplemente observo desde mi centro, sin involucrarme. Observo las resistencias, los obstáculos y desde el anclaje en mi conciencia los dejo manifestarse, expresarse. Los observo y les concedo mi atención consciente. Esta simple acción ya desencadena efectos positivos, comprensión, ideas que afloran a mi mente. A menudo el obstáculo es algo trivial y pasajero, se disuelve pronto. Otras veces hay inquietudes más duraderas que permanecen a mi lado como una rémora, meditan conmigo, hasta que algún día finalmente desaparecen. No creo que aún fuese capaz de confrontar algo más severo, algo así como un dolor persistente, pero desde luego ese es un desafío que no deseo experimentar por el momento.

Y resulta que sin proponérmelo, casi sin darme cuenta, encuentro que la idea de utilizar los obstáculos como apoyos a la meditación ha calado en mí. Tanto que hasta en el día a día, cuando encuentro un contratiempo, de repente se vuelve la tortilla y empiezo a observar eso que me quiere atrapar, como hace un tornado que atrae todo lo que encuentra a su paso. Y me sorprendo adoptando la misma actitud que en la meditación, el contratiempo pierde fuerza, mi respuesta cambia.

Sí, meditar con apoyos es una enseñanza muy interesante. Un ejemplo más de cómo la meditación me enseña a vivir la vida de forma más armoniosa y feliz.

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