El piloto automático

Estándar

Cuántas veces decimos “estoy con el piloto automático” refiriéndonos a nosotros mismos. Tal como yo lo entiendo es levantarse ya con la rutina de saber lo que tienes que hacer cada día, lavarte, vestirte, desayunar, llevar a los niños, ir al trabajo, preparar la casa, el gimnasio, la reunión, acaso un ratito de descanso, cena, familia, a la cama … vuelta de nuevo un día más ¿Es eso vivir? ¿Y cuánto tiempo de nuestra vida pasamos así?

Tengo la impresión de que hasta tal punto se ha convertido eso en lo natural, que ya ni nos sorprende. Es fácil dejarse llevar por la corriente del quehacer diario y los condicionamientos sociales y familiares. O cómodo también, en cualquier caso es declinar la propia responsabilidad de lo que hacemos en la vida, para culpar a las circunstancias, a los demás o a la vida misma de todo lo que nos suceda.

Yo tengo un método para salir del “modo automático” en el que entro más frecuentemente de lo que quisiera. Seguro que alguien lo puede adivinar… ¡si!, meditar. Si es que es simple, al sentir que no controlo la marcha de los acontecimientos, que todo sucede como respuesta a una programación, que no hay conciencia ni libertad en lo que hago, lo mejor es parar. Lo malo de parar es que a menudo no me es suficiente, me toma un tiempo relajarme y hacerme consciente de dónde estoy, quién soy y entender cuál es mi sentir verdadero. Otras veces simplemente estoy tan “en modo automático” que ni me doy cuenta de que lo estoy, por eso me parece importante incorporar la meditación a la rutina de cada día; no importa el tiempo: el que haya, simplemente parar un instante o respirar por un momento con la conciencia de tomar contacto con mi ser y sentir.

Es verdad que a veces parece que al meditar se proyecta la realidad como una película en la participamos con los roles que vamos eligiendo en la vida. Y que a veces esa realidad particular parece tener tan poca importancia, todo es relativo, que apetece soltarse. Sin embargo soltar los roles y programaciones que no nos corresponden no es renunciar a la vida, no se trata de fluir y dejarse llevar por las circunstancias. ¡Al contrario!, es tomar conciencia de nuestra situación actual, soltar todo aquello que considero que ya no necesito para mi evolución y sentir mi necesidad real. Solo eso.

Tomar conciencia de mi camino del alma desde la conciencia, la responsabilidad y la libertad se consigue poco a poco. Sin embargo es impresionante observar como solo con tomar conciencia cambia el panorama personal, mi vida cambia de forma natural y armoniosa. Obviamente hay muchas circunstancias que pertenecen a una realidad colectiva y que no van a cambiar porque yo cambie. Pero incluso éstas las experimento de distinta manera, no me involucro en el resultado, que no puedo cambiar, pero tampoco renuncio al papel que quiero vivir. Así es como meditar me conecta más a la vida.

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