Trascender la necesidad

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Tal y como yo lo siento, la necesidad es una emoción muy similar al miedo en el sentido en que ambas tienen carácter propio por si mismas. Me explico, hay miedos concretos: a la oscuridad, al vacío, al dolor, a la soledad, etc. Sin embargo parece que a veces un miedo esencial se instala como una densa nube gris en el corazón, a partir de ese momento lo impregna todo con su sombra y empezamos a tener miedo de todo, a vivir con miedo. Así también la necesidad puede ser concreta, necesito alimentarme, afecto, dinero, comprensión, etc. Pero en ocasiones resulta ser una sombra persistente que consigue que ningún alimento me sacie, ningún afecto me parezca el adecuado, ningún dinero suficiente… La sensación de carencia se instala en mi persona y entonces no encuentro consuelo en nada, me sumerjo en la constante necesidad.

Aunque en principio no resulte para nada agradable, la necesidad como tal me parece que juega un papel importante en la vida, entender mis necesidades me ayuda a conocer qué es aquello que puedo explorar para que mi cuerpo o mi espíritu evolucionen en la experiencia de vivir. Desde luego me parece positivo necesitar más cosas además de las básicas, salud, sustento y afecto; por ejemplo alegría, conocimiento, viajes, diversión, cosas que están a mi alcance o que me puedo procurar de algún modo. Ya no me parece tan bueno cuando la necesidad pasa a ser algo tan grande que me posee y condiciona mis pensamientos y mis emociones, de tal manera que mi necesidad parece ser un destino inevitable o algo inalcanzable, porque eso me lleva a la  infelicidad. Y entonces entiendo con claridad que finalmente sólo hay dos cosas que realmente necesito por encima de todas las demás: ser feliz y vivir con amor.

Si la observo desde la tranquilidad, entiendo  que la necesidad puede ser una gran maestra, por duro que resulte. Me muestra precisamente aquello que no sé apreciar, valorar o procurarme. Cuidado, en absoluto estoy hablando de renunciar o resignarme a la realización de mis necesidades, las más triviales o las más importantes ¡la vida es para gozarla! Lo que me propongo consiste en no anclarme al resultado, entender que se puede ser feliz y vivir en el amor sin condicionarlo a la realización de lo que me proponga, tanto si resuelvo mis necesidades como si no.

Me parece importante vivir la vida sin renunciar nunca a la felicidad y al amor, incluso en las condiciones más difíciles. Recuerdo algún viaje por lugares más desfavorecidos, donde las necesidades de la pura supervivencia formaban parte de la vida cotidiana, y sin embargo he podido encontrar las más abiertas muestras de alegría, felicidad y amor. Prueba indiscutible de que aún en circunstancias adversas, la vida puede brillar en todo su esplendor.

Por desgracia, no confío en que aprender la lección que me muestra una necesidad sirva para que desaparezca esa carencia, me temo que no funciona así la cosa. De lo que si tengo un convencimiento claro es de que trascender la necesidad me ayudará a buscar y experimentar la felicidad más allá de lo que me corresponda vivir. Y eso no me parece poco, la verdad.

 

 

 

 

 

 

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