Cicatrices

Estándar

Desde que nacemos ya sabemos que la vida es un ciclo, un tiempo del que disponemos para vivir experiencias. En mi juventud, con su divina venda de locura, recuerdo no ser consciente de los peligros y arriesgarme sin medida, como si fuese inmortal. Como consecuencia de todo lo vivido, el cuerpo adquiere cicatrices, algunas visibles, otras más sutiles o profundas. Yo ya tengo unas cuantas.

A menudo me pregunto el por qué de las cicatrices, por qué alguna heridas se curan completamente, pero otras dejan huella. ¿Y cuánto tarda en curarse? Por qué a veces termina por casi desaparecer alguna que se ha demorado durante años. Su comportamiento no parece ser siempre previsible, el cuerpo actúa marcando algunas heridas más que otras o sanando a veces mejor que otras.  Por otra parte, pero también encuentro similitud con este comportamiento, algunos sostienen que las marcas de nacimiento son huellas de lesiones anteriores a nuestro nacimiento. Interesante.  También las enfermedades parecen tener un carácter hereditario. Qué sorprendente que el cuerpo humano pueda memorizar tanto. Qué maravilla la forma que tiene nuestro cuerpo de experimentar la vida y expresarse de forma autónoma a nuestra conciencia. Qué lejos estamos de entender completamente el cuerpo que habitamos.

Imagino que el propósito de esta memoria celular pueda ser mantenernos prevenidos de cierto peligro que en algún momento pasado no supimos evaluar correctamente. Por eso miro mis cicatrices con cariño, son situaciones ya superadas y avisos para tener en cuenta en el futuro. Aún así me gustaría llegar a sanar o resolver cualquier situación pasada que pueda afectarme en el futuro, poder liberarme tanto de las cicatrices visibles, como de aquellas huellas sutiles grabadas en mi memoria celular pero no en mis recuerdos conscientes.

Durante mis prácticas de TDA con Avihay, he llegado a practicar distintas técnicas y he podido comprobar su eficacia para rescatar estas huellas o memorias que alberga el cuerpo: meditación, “rebirthing“, regresión… Me parece que uno se puede estar trabajando y explorando hasta el infinito, sanado todo lo pasado y acumulado en el cuerpo. Y aún así, cuando de forma inesperada se manifiesta algún problema de salud y exploro cuál pueda ser su origen, siempre encuentro alguna relación con el momento presente, con la situación actual que justifica su aparición. Finalmente entiendo que tampoco tiene sentido tanto explorar y buscar en la memoria, porque requiere demasiada dedicación, demasiado tiempo. Me parece preferible encontrar un equilibrio entre indagar en mi interior y vivir en el presente. Y confío plenamente en que lo que tenga que manifestarse aparecerá en el momento adecuado y entonces, igual que con las cicatrices, por muy incómodo que resulte, lo miraré con cariño porque sin duda me está enseñando algo del momento presente que necesito atender.

Aprendo a amar mis cicatrices y también a darles las gracias con alegría cuando se van. Y a ti ¿qué te dicen tus cicatrices?

 

 

 

 

 

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