Voluntariado

Estándar

Ana y yo hablábamos de las sensaciones encontradas que nos surgen en relación con este nuevo proyecto. Por una parte una enorme ilusión y alegría por la posibilidad de compartir experiencias y conocimientos. Por otra cierta angustia: “Pero y … ¿cómo?, ¿cuándo?, ¡si ya tenemos la agenda que ni en los márgenes entran más actividades!”

El caso es que no tengo ni idea de cómo vamos a salir de esta encrucijada, pero he decidido no enterrar toda mi ilusión en dificultades que aún no se han manifestado, no empezar desde el estrés, el cansancio, por no respetar mi propio bienestar. Me niego a permitir que algo tan bello como lo que estamos iniciando, se contamine de preocupación. No quiero perder la sonrisa, quiero aprovechar todo el camino y disfrutarlo, en cada momento. Así que mejor apartar las dudas, de momento vamos a empezar y si conseguimos arrancar este proyecto, tan solo por eso, seguro que será maravilloso haber podido presenciarlo y colaborar de alguna manera. Conocer a tanta gente sabia, generosa y consciente que se está sumando a este proyecto, ya es algo muy especial.

En este sentido, me encantó el planteamiento que se hizo en la reunión cuando ante la pregunta: “¿qué podemos ofrecer?”,  alguien propuso “¿Y a tí qué te gustaría ofrecer?”. Qué buena forma de darle la vuelta, ahora, más que la idea de un voluntariado en el que uno entrega su tiempo y energía a una causa, lo veo como una oportunidad de aprender y practicar una forma diferente de hacer las cosas, de trabajar, de relacionarse y convivir. Una plataforma para desarrollar las ideas y propuestas de cambio que cada uno deseamos ver realizadas en nuestro entorno. Y me parece un regalo maravilloso formar parte de un movimiento que busca experimentar con formas de hacer las cosas para que sean más humanas, armoniosas y amables. Desde el voluntariado ya no hay barreras, además el simple hecho de que uno lo proponga de una forma altruista, ya tiene un importante significado porque cambia la visión de las personas que estamos acostumbradas a que todo tenga un precio. Eso afecta mucho a la visión egocéntrica y materialista que las personas tenemos de la humanidad en general, nos reconcilia con el ser humano, con la naturaleza y la vida.

Viéndolo de otro modo, quizás no se trate necesariamente  de agregar más actividades a nuestra apretada agenda. Si podemos incorporar conocimientos, técnicas, prácticas, etc. a nuestro quehacer diario, puede que simplemente el ejemplo que cada uno ofrece con su propia transformación personal, con una forma distinta de llevar a cabo el propio trabajo, eso ya esté obrando el cambio que queremos ver en nuestro entorno. Y eso de algún modo ya está pasando, porque ya lo estamos haciendo.

Ese sentimiento me trajo a la memoria el nombre de la asociación, “La sonrisa de Melania” y esa es mi inspiración, cualquier participación ha de seguir esta premisa, ha de ser desde una sonrisa interior y también exterior. Da igual cuánto ni cómo, llegará el momento de abrirse al mundo, pero tal y como lo siento, ha de ser desde el equilibrio interior, disfrutando y con alegría.

Desde aquí mando mi más sincero reconocimiento, admiración y afecto a este magnífico equipo de voluntarios que forma “La sonrisa de Melania”. De corazón os digo que es un enorme privilegio crecer con vosotros.

Os dedico una enorme sonrisa 🙂

 

 

 

 

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